vendredi 18 septembre 2026

Carboneras, el Quijote y Dominique Aubier: una precisión memorística,

Carboneras, el Quijote y Dominique Aubier: 

una precisión memorística

A raíz de una conferencia en Carboneras, Almeria, que pretende «seguir la huella de Dominique Aubier»

 INSTITUTO DOMINIQUE AUBIER
Investigación, Fondo editorial, cinematográfico y de la memoria
Prof. Dominique BLUMENSTIHL-ROTH
Director del Instituto

https://dominique-aubier.com
https://dominiqueaubier.blogspot.com

 

Dominique Aubier 2011 M.L.L.©


 
Nos enteramos con un punto de diversión —y una cierta perplejidad— de que recientemente se celebró en Carboneras una conferencia para seguir «la huella de Dominique Aubier». Es sin duda gratificante constatar que la memoria de esta mujer de excepción sigue despertando interés. Sin embargo, al leer la reseña publicada, no podemos sino señalar hasta qué punto la verdad histórica y la profundidad de una obra pueden verse eclipsadas por los atajos, los errores de hecho y los marcos de lectura ordinarios.

Durante 28 años acompañé a Dominique Aubier. En mi condición de sobrino, escritor, editor y garante de su fondo memorial, me corresponde restablecer algunos hechos elementales frente a estas visiones periféricas.

1. ¿Un «seudónimo»? No: un nombre de guerra y de libertad
La conferenciante consideró oportuno afirmar que «la escritora adoptó el seudónimo de Dominique Aubier».
Restablezcamos la realidad: «Dominique Aubier» nunca fue un seudónimo literario ni un capricho de autora. Era su nombre de Resistente durante la Segunda Guerra Mundial, vinculado a su grado de teniente otorgado oficialmente por las autoridades de la Resistencia en Grenoble. Fue allí donde lo recibió, y fue allí donde conoció a su futuro marido, también resistente y por aquel entonces estudiante de medicina. Como tantos antiguos combatientes que arriesgaron su vida, eligió conservar ese nombre de guerra durante toda su vida. Reducir un compromiso histórico y militar a un simple «seudónimo» demuestra una cierta ligereza.


2. El mito de la editora «rechazada por las editoriales»
Otra falsedad divulgada: «Ante la negativa de su editor a publicar sus análisis cabalísticos sobre El Quijote, Aubier fundó su propia editorial…»
La explicación resulta seductora para novelar una trayectoria, pero es falsa. Su libro fundador, Don Quichotte, prophète d’Israël (traducido en España con el título Don Quijote, Profeta y cabalista), jamás fue rechazado. Fue publicado en Francia ya en 1966 por la prestigiosa editorial Robert Laffont, aclamado por la crítica y calificado de «libro admirable» por el Premio Nobel Elie Wiesel. Fue reeditado por Ivréa-Gallimard en 2013 en una magnífica edición impresa a la antigua usanza, posteriormente por las ediciones M.L.L., y publicado en Barcelona por Ediciones Obelisco en 1981.
Del mismo modo, su obra magistral La Face cachée du Cerveau (La cara oculta del cerebro) fue publicada por Séveyrat en 1989, reeditada por Dervy (Albin Michel) en 1992, traducida al inglés y al alemán, y publicada por Viamala Verlag en Suiza.
Por lo tanto, Dominique Aubier no fundó su propia casa editorial a raíz del rechazo de un editor contrariado. Lo hizo para ganar libertad de acción y no depender jamás de comités de lectura con variables ideológicas ni de líneas doctrinales. La Historia le dio brillantemente la razón: cuando observamos hoy el dominio de las multinacionales sobre la edición para encorsetar el pensamiento, su decisión se revela de una lucidez profética.
Por lo demás, Dominique Aubier funcionaba en absoluta conformidad con lo que el etnólogo Carlos Castaneda (a través de Don Juan Matus) denominaba la «lectura de las señales». Tomaba sus decisiones leyendo las indicaciones de lo Invisible: un sistema de pensamiento directamente heredado de la tradición bíblica. Siguiendo estas señales es como fundó su propia estructura editorial.

3. ¿Acaso se hace de Carboneras «un lugar» por casualidad?
La conferencia evoca la ambición de Dominique Aubier de «hacer de Carboneras un lugar».
¿Acaso se sabe de qué se habla? No se trata de una simple fórmula pintoresca. Es una alusión directa al primer verso del Quijote («En un lugar de la Mancha…»). Dominique Aubier establecía una analogía rigurosa entre la palabra española «lugar» y el término bíblico hebreo «Maqom», del cual es la traducción exacta y que constituye uno de los Nombres divinos en el texto sagrado. Su proyecto para Carboneras era convertirla en un punto de anclaje espiritual frente a Jerusalén, al otro lado del Mediterráneo, donde la prosperidad económica debía acompañar de forma natural a la elevación del pensamiento.

4. La partida de 1993: De la altura de las señales a las «pecadillas» locales
Por último, leer que Dominique Aubier habría abandonado España «tras sentirse traicionada por alguien cercano» mueve francamente a risa.
¡Ciertamente no fueron las pequeñas mezquindades de la vida cotidiana local, los rumores del pueblo o los vaivenes de algún «alguien cercano» los que determinaron su vida! Los criterios de pensamiento de Dominique Aubier eran de una dimensión completamente distinta.
Esa partida en 1993 se decidió exclusivamente a raíz de una serie de lecturas de señales extremadamente explícitas y de un análisis iniciático de la situación. Yo mismo la acompañé en ese cruce de los Pirineos. Esta iniciativa respondía a un criterio conocido por todos los exégetas bíblicos: el versículo 20 de la profecía de Abdías (Obadías). En ese texto, España (en hébreo Sefarad) y Francia (Tzarfat) se asocian en una misma dinámica de liberación espiritual. Este versículo marca la solidaridad indisoluble entre nuestras dos naciones bajo la égida de la Verdad, siendo «Don Quijote» el significado preciso de «Verdad» en arameo que también era la lengua que hablaba Jesús.

 
En conclusión
Se puede analizar la obra de Dominique Aubier a través del prisma de las anécdotas o de los cotilleos de vecindario; también se puede intentar comprender el pensamiento de una mujer de excepción que consagró su vida a lo sagrado, a la alta literatura y a la codificación secreta de la obra cumbre de Cervantes.

Para quienes deseen descubrir la realidad de su pensamiento en lugar de sus deformaciones, los libros, los documentos y los archivos permanecen disponibles y accesibles a todos.

Prof. D. BLUMENSTIHL-ROTH
INSTITUTO DOMINIQUE AUBIER
Investigación, Fondo editorial, cinematográfico y de la memoria

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Blog Dominique Aubier

 

jeudi 17 septembre 2026

Dominique Aubier y Don Quijote: premio Nobel Élie Wiesel expresa su admiración por el hallazgo de D. Aubier

 Dominique Aubier

Aclaración indispensable

 

Prof. Dominique BLUMENSTIHL-ROTH
Director del Instituto Dominique Aubier
Investigación, Fondo editorial, cinematográfico y de la memoria
https://dominique-aubier.com
https://dominiqueaubier.blogspot.com

 

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Existe una disonancia flagrante entre el tratamiento reductor que proponen algunas plataformas colaborativas y la realidad de los respaldos de primer orden que recibió Dominique Aubier.

La validación de sus trabajos se asienta en dos pilares fundamentales que conviene citar:

1. La consagración literaria y moral: Élie Wiesel

En una entrevista concedida a la periodista Josanne Duranteau para Les Lettres Françaises el 27 de noviembre de 1968, el premio Nobel Élie Wiesel expresa sin reservas su admiración por el hallazgo de D. Aubier:

«¡Admirable! ¡Su Don Quijote es admirable!»

Que una figura de tal autoridad moral y teológica celebre la hondura de Don Quijote, profeta y cabalista constituye una prueba irrefutable de que su exégesis halla eco en lo más alto del pensamiento judío y de la literatura universal.

2. La validación universitaria y lingüística: Dr. Prof. David Gonzalo Maeso

Por parte de la investigación académica especializada, el apoyo más explícito procede del Dr. Prof. David Gonzalo Maeso, de la Universidad de Granada (director del Departamento de Hebreo y Arameo y figura central del Instituto Ibn Tibon).

En sus reseñas y análisis publicados en la Revista de la Universidad de Granada, el profesor Gonzalo Maeso —uno de los mayores hebraístas de España— rinde un homenaje ferviente a Dominique Aubier. La califica de «madre en la Ciencia» y destaca: — La envidiable solvencia de Aubier en el análisis de la Cátedra de la CÁBALA y de la lingüística hebrea;

— El alcance filosófico y científico de su método, que demuestra cómo la estructura del hebreo bíblico y del arameo subyace en los textos de alta cultura;

— La pertinencia de su enfoque lingüístico, el cual él mismo la invitó a exponer en conferencias oficiales en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada ya en junio de 1971.

La realidad del debate

Las afirmaciones que sostienen en ciertas redes sociales que la obra de Dominique Aubier «nunca fue avalada por los investigadores» responden a un revisionismo motivado por posturas doctrinales o querellas de escuela. La existencia de escritos firmados por catedráticos de hebreo (David Gonzalo Maeso), especialistas en literatura comparada (Prof. Ruth Reichelberg) y autoridades literarias de relieve mundial (Élie Wiesel) demuestra que el hallazgo del criptograma del Quijote por parte de Dominique Aubier posee un arraigo científico e intelectual indiscutible.

La declaración de Élie Wiesel en Les Lettres Françaises aporta un respaldo de un valor inestimable: ver a un premio Nobel de la Paz, superviviente del Holocausto y figura eminente del pensamiento y la memoria judía contemporánea, calificar la exégesis de Aubier de «admirable» consagra la trascendencia espiritual y la exactitud de su labor.

Este documento de archivo resulta determinante por más de un motivo:

  • Un reconocimiento por los pares de la tradición: Que Wiesel —novelista y profundo conocedor de los textos sagrados y del Talmud— avale Don Quijote, profeta y cabalista demuestra que la estructura hebraica sacada a la luz por Aubier vibra con absoluta autenticidad ante las mentes más preclaras del judaísmo.

  • El papel de Josanne Duranteau: Influente periodista y crítica literaria en La Quinzaine littéraire y, posteriormente, en Les Lettres Françaises, la publicación de esta entrevista con su firma prueba que el exigente entorno intelectual de los años sesenta sopesaba el alcance del descubrimiento de Aubier.

  • Un desmentido categórico a los escépticos: Un documento de esta índole prueba que la obra de Dominique Aubier jamás fue una elucubración marginal, sino un hallazgo celebrado por las más altas autoridades morales y literarias de su tiempo.

vendredi 4 septembre 2026

Dominique Aubier, Servante de Don Quichotte, figure légendaire de Carboneras, Almeria, par Dominique Blumenstihl-Roth

Dominique Aubier, Servante de Don Quichotte

(figure légendaire de Carboneras, Almeria)
par Dominique Blumenstihl-Roth

1. Dominique Aubier et l'Espagne

Dominique Aubier allait souvent en Espagne, dès 1953, avec son mari, un médecin passionné de préhistoire, et elle-même du rite la corrida dont elle essayait de comprendre la mythologie et la structure archétypale. (Voir les livres « Séville en fête » (Fiesta in Sevilla), photographie de Brassaï, préface Henri de Montherlant).

Elle raconte, dans son livre « Don Quichotte le prodigieux secours… » comment elle a été « attrapée » par la mémoire de Don Quijote et qu'elle a commencé à travailler ce sujet suite à une accusation de plagiat.

En effet, elle a écrit un roman (« Vive ce qu'on raconte », éditions du Seuil, 1954) dans lequel elle interrompt la narration normale pour se mettre elle-même en scène à la recherche de la suite de son propre roman. Un libraire espagnol lui a dit qu'elle aurait plagié Cervantès, car dans Don Quichotte, au chapitre 9, tome I, Cervantès fait la même chose, il brise le récit et devient lui-même acteur de son livre dont il cherche la suite. Or à cette époque, Dominique Aubier n'avait pas lu Don Quichotte. Elle a donc acheté le livre pour savoir comment elle aurait pu plagier un livre qu'elle n'avait jamais lu. C'est ainsi qu'elle est entrée dans l'univers de Don Quichotte.

Cette passion a été soutenue par sa propre vie et elle a fait des découvertes.
Un jour, un libraire lui a offert le « Zohar » (XIIIe siècle) du kabbaliste espagnol Moïse de Leon (El Leo de Avilla) et ayant les deux livres sur la table, elle a compris l'analogie que la vie lui présentait. Les deux ouvrages sont liés. Dominique Aubier a mené une enquête de lecture comparée entre les deux livres et a procédé au décryptage de Don Quijote ou des dizaines de preuves s'accumulent attestant de la corrélation entre les deux œuvres. Cela a abouti à plusieurs ouvrages, une exégèse de Don Quichotet en plusieurs volumes dont le premier est très célèbre sous le titre « Don Quichotte prophète d'Israël » (éd.Laffont, éd. MLL, éd. Ivréa-Gallimard) (traduit en castillan sous le titre « Don Quijote profeta y cabalista »).

Au tout début de ses recherches, sa passion pour Don Quichotte a soulevé bien des problèmes, qu'elle raconte dans son livre posthume « Inédits 1. » qu'elle m'avait prié de ne publier qu'après son décès. Dans ses recherches sur Don Quichotte, elle a été soutenue par le cinéaste italien Roberto Rossellini pour qui elle avait travaillé à Rome sur un scénario. Elle y a publié le livre « Il seggreto de Pulcinella » sous le pseudonyme Andrea Mascara. Elle raconte l'aide que cet artiste lui a apporté dans son livre « Don Quichotte le prodigieux secours… » Lors de son séjour à Rome, elle était très proche de la scénariste Indienne Sonali Dasgupta Senroy, l'épouse de Rossellini. C'est pourquoi il y a des photos de Dominique Aubier en sari indien, à Carboneras…

2. Son intérêt pour la peinture abstraite
Le mari de Dominique Aubier, le docteur Guy Genon-Catalot, un étudiant qu'elle avait rencontré pendant la 2e guerre mondiale, était un amateur de peinture abstraite très averti, qui avait été formé dans sa jeunesse à la critique artistique par le Conservateur M. André Farcy.
Après la Guerre (ils étaient tous les deux Résistants à Grenoble) le jeune couple s'est installé à Paris. Lui comme médecin et elle comme militaire pendant un certain temps dans les services de renseignements DGR où elle a rencontré Edgar Morin (qui est venu plusieurs fois la voir plusieurs fois à Carboneras).
Le jeune médecin amateur de peintures a rapidement repéré les travaux de l'artiste Hans Hartung. Il était son médecin et soignait sa blessure de guerre alors qu'il habitait à Arcueil.
Le couple était très lié à Hans Hartung, et à son épouse l'artiste Anna Eva Bergman (dont on redécouvre enfin les extraordinaires créations). Dominique Aubier a consacré un beau livre qui explique la démarche spirituelle de Anna-Eva qui est restée trop longtemps à l'ombre de son célèbre mari.
Un heureux hasard (si le hasard existe) a voulu que leur couple s'installe rue Schoelcher à Paris, dans le même immeuble où habitait l'artiste Pierre Soulages qui est devenu le parrain de leur fille.
Des amitiés se sont nouées entre artistes, écrivains (Nicolas Guillen, Rafael Alberti, Tuñon de Lara, Montherlant, Paul Eluard,  André Malraux etc. ) des artistes lyriques (Ohana), peintres, sculpteurs. Toute une communauté d'artistes se rencontrait.

Concernant Tuñon de Lara : Dominique Aubier avait fait sa connaissance à la librairie espagnole rue de Seine à Paris. Il était en exil et cruellement démuni. Avec le directeur des éditions du Seuil, elle avait proposé de faire avec lui le livre « Espagne » qui a eu un grand succès international en diverses traductions et plusieurs rééditions.

3. Arrivée à Carboneras
Dominique Aubier est arrivée à Carboneras au cours d'un voyage de recherche qu'elle a fait avec la photographe Inge Morath (Agence Magnum) dont elle est restée l'amie pendant toute sa vie et l'éditeur Delpire, pour le livre « Guerre à la Tristesse ». Pablo Picasso en a fait la couverture.
Dominique Aubier connaissait bien Picasso qu'elle avait rencontré plusieurs fois car avant de le connaître, elle était surtout l'amie de son épouse Jacqueline.
Elle est allée le voir plusieurs fois dans ses ateliers et racontait des anecdotes très croustillantes à son sujet qui ne paraîtront jamais dans les livres d'art, car qui oserait toucher au « Maestro » ? Dans « Don Quijote le prodigieux secours… » elle raconte la conversation étonnante et métaphysique qu'elle a eue avec lui à propos de Don Quichotte.

Au tout début des année 1960, elle a décidé de s'installer à Carboneras où elle a acheté le vieux moulin dont elle a fait son habitation. Elle l'a entièrement réhabilité et c'est là qu'elle a écrit son grand livre : "Don Quichotte prophète d'Israël". 

Son ami Elie Wiesel écrit : « Admirable ! Son Don Quichotte est admirable ! » (cf Les Lettres Françaises du 27 novembre 1968).

De nombreux chercheurs de haut niveau venaient la consulter à Carboneras, pour parfaire leur connaissance en matière de kabbale hébraïque et pour assister à ses conférences sur l'Alphabet hébreu. On y a vu par exemple André Chouraqui, le célèbre traducteur de la Bible ; Joseph Gottfarstein, traducteur du Bahir ; le talmudiste Raphaël Benizri ; le prof. David Gonzalo Maeso, expert de l'hébreu de l'Université de Grenade.

Il n'y avait alors aucune route aménagée pour aller à Carboneras, à peine une piste qui longeait le précipice, pas de réseau d'eau…L'idée de Dominique Aubier, c'était de promouvoir le développement par l'activité artistique, en faisant venir des artistes, de fonder un centre de création en y associant la population, qui était très démunie.
La difficulté, c'était qu'à l'époque, sous le régime franquiste, en tant qu'étrangère, il fallait être prudente et rien ne pouvait s'organiser sans les autorités locales qui exerçaient une férule sur toute la population, encore largement illettrée… et surveillée.
Une de ses premières initiatives, ce fut de rechercher les sources d'eau et de faire des forages. Avec son associé Don Antonio Fernandez, elle a pu organiser le réseau de l'eau potable pour le village.
Il y a un grand article sur le sujet dans le journal "Le Figaro Littéraire" du 10 février 1966, signé Jean Chalon.

Pour obtenir les crédits, les travaux, la route, elle est allée à Madrid voir le ministre du tourisme. Elle le connaissait depuis des années, car elle l'avait rencontré en Italie lors d'un congrès sur la sémiologie, où elle devait parler de sa traduction de Bernal Diaz del Castillo. Elle y avait fait la connaissance de M. Fraga Iribarne qui, plus tard et sans qu'elle le sache, était devenu ministre. Il était venu la voir plusieurs fois à Carboneras à titre privé, il s'intéressait beaucoup à ses travaux sur Don Quichotte et la démarche œcuménique que soutenait Dominique Aubier. 

4. La Sociedad de Amigos de Carboneras
A l'origine, c'est une idée de Dominique Aubier avec Don Antonio Fernandez (il était le secrétaire de l'Ayuntamiento et aussi le banquier de Carboneras).
C'est lui qui gérait la société… à sa manière.
Dominique Aubier a réalisé les plans des maisons, et la société avait acheté les terrains. Ces maisons, construites dans le style local, donc en pierres, et bien adaptées aux conditions étaient destinées à des artistes que Dominique Aubier connaissait et faisait venir. Ces maisons sont facilement reconnaissables par leur style et leur charme. Hans Hartung est venu pendant plusieurs semaines, il adorait l'endroit, une maison était prévue pour lui, mais il a dû renoncer car souffrait toujours de sa blessure de guerre (une amputation de la jambe) dont il craignait les infections. Dominique Aubier lui a consacré un livre.

La Sociedad recherchait de nouveaux capitaux pour de nouveaux projets (création d'un centre artistique, école, séminaires, congrès etc). De nouveaux investisseurs sont arrivés… très alléchés par les opportunités immobilières. Ils ont construit tout autre chose. Dominique Aubier s'est alors retirée du projet car il s'éloignait trop de l'idée originelle. La Sociedad est ensuite devenue une affaire ordinaire d'investissement immobilier construisant des maisons quelconques auxquelles Dominique Aubier n'est pas associée.

Il existe d'une part la légende dorée de cette Sociedad où tout le monde est gentil et merveilleux, tout le monde est « ami ». Il y a aussi une vérité moins reluisante, où certains ont vraiment cherché à détruire le projet initial qui reposait sur une certaine éthique, et qui en ont fait une affaire d'argent sans aucun relief artistique ou spirituel. Il faut être clair : les autorités locales ont clairement opté pour le projet industriel (construction, sur la plage d'une centrale thermique, d'une immense cimenterie à ciel ouvert) tout en continuant d'entretenir (et de vendre aux touristes) le rêve du « village d'artiste » — qu'elles ont détruit et dont elles caressent la nostalgie. Mais dans la maison de Dominique Aubier, il se passait des choses extraordinaires. Tout un cénacle de chercheurs, d'érudits, venait voir l'écrivaine qui donnait de nombreuses conférences portant sur les secrets de l'Alphabet hébreu et le codage kabbalistique de Don Quichotte. Une grande effervescence intellectuelle se dégageait autour de ses travaux soutenus par des chercheurs de haut niveau, comme le professeur Maese Gonzalo, expert de l'hébreu de l'Université de Grenade, ou encore André Chouraqui, le célèbre traducteur de la Bible qui venait s'instruire sur place des techniques kabbalistiques de décryptage des textes.

5. Rendez-vous avec Carlos Castaneda
Dominique Aubier est restée à Carboneras jusqu'en 1992 consacrant son énergie pour son livre magistral « La Face cachée du Cerveau ». Ce livre présente le code des archétypes qui fondent les rites et religions du monde. Elle y a aussi organisé, en 1986, sous le pseudonyme Aimel Helle, la rencontre entre la journaliste Véronique Skawinska et le fameux anthropologue Carlos Castaneda dont les ouvrages furent édités à des millions d'exemplaires (voir le livre Rendez-vous sorcier avec Carlos Castaneda, édition Denoel-Gallimard). Un livre essentiel pour comprendre la pensée de l'Amérindien Yaqui, Juan Matus, qui fut le maître initiateur de Castaneda.

Elle a ensuite quitté l'Espagne : " Vous comprenez, l'énergie de Don Quichotte doit traverser les Pyrénées, comme Don Gayferos et Melisandra dans le roman de Cervantes, car la France a grand besoin de l'énergie vitale de Don Quichotte… "
 

6. Dominique Aubier, une dangereuse trafiquante d'armes
Un jour, la Guardia civil a débarqué chez Dominique Aubier.  Toutes les routes d'accès au village étaient fermées, l'entrée de la maison a été bloquée et deux gardes armés de mitraillettes surveillaient.

Un colonel s'est présenté, c'était Manuel Gutiérrez Mellado, le gendre de Carlos Saura. Il a expliqué à Dominique Aubier qu'il y avait une grave accusation contre elle : une dénonciation par lettre anonyme comme quoi elle organiserait secrètement un trafic d'armes. Des armes en provenance d'Italie ou de Roumanie seraient débarquées clandestinement pendant la nuit sur la plage (par sous-marin !), et comme sa maison est juste en face, ces armes seraient entreposées chez elle et récupérées par des communistes clandestins qui prépareraient des actions subversives. Une accusation loufoque… qui a été prise très au sérieux par le Pouvoir !

La rencontre a été très courtoise, et finalement Dominique Aubier a avoué. « Oui, je fais du trafic d'armes. Je prends les armes de Don Quijote et, comme lui, je les nettoie. Ensuite, je les emporte avec moi pour les introduire en France pour y faire l'exégèse du texte de Cervantès. Voilà le vrai trafic d'armes que je fais. C'est en effet très dangereux car la pensée de don Quichotte peut soulever une révolution spirituelle. » Le colonel a parfaitement compris le sens de ces aveux et a souhaité bonne continuation à ce noble projet.

Elie Wiesel, prix Nobel, avait bien raison de dire que le livre de Dominique Aubier sur Don Quichotte est admirable ! 

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Dominique Aubier a laissé de beaux souvenirs à Carboneras et beaucoup de gens l'aimaient, surtout les gens modestes et simples. Les Gitans l'adoraient, les hommes comme les femmes. Les paysans aussi, au Llano de Don Antonio, ou Al Argamason.

Il reste une légende… Une vraie, une fausse… des gens qui racontent, qui croient savoir…

La vraie histoire se trouve dans ses livres, et il en reste quelques uns qui seront édités prochainement.
L'un d'eux s'intitule « La quichottisation d'une existence ».

 

Tous les livres et films de Dominique Aubier sont disponibles ici