Carboneras, el Quijote y Dominique Aubier: una precisión memorística
Prof. Dominique BLUMENSTIHL-ROTH
Director del Fondo editorial, cinematográfico y de la memoria de Dominique Aubier
Durante 28 años acompañé a Dominique Aubier. En mi condición de sobrino, escritor, editor y garante de su fondo memorial, me corresponde restablecer algunos hechos elementales frente a estas visiones periféricas.
1. ¿Un «seudónimo»? No: un nombre de guerra y de libertad
La conferenciante consideró oportuno afirmar que «la escritora adoptó el seudónimo de Dominique Aubier».
Restablezcamos la realidad: «Dominique Aubier» nunca fue un seudónimo literario ni un capricho de autora. Era su nombre de Resistente durante la Segunda Guerra Mundial, vinculado a su grado de teniente otorgado oficialmente por las autoridades de la Resistencia en Grenoble. Fue allí donde lo recibió, y fue allí donde conoció a su futuro marido, también resistente y por aquel entonces estudiante de medicina. Como tantos antiguos combatientes que arriesgaron su vida, eligió conservar ese nombre de guerra durante toda su vida. Reducir un compromiso histórico y militar a un simple «seudónimo» demuestra una cierta ligereza.
2. El mito de la editora «rechazada por las editoriales»
3. ¿Acaso se hace de Carboneras «un lugar» por casualidad?
¿Acaso se sabe de qué se habla? No se trata de una simple fórmula pintoresca. Es una alusión directa al primer verso del Quijote («En un lugar de la Mancha…»). Dominique Aubier establecía una analogía rigurosa entre la palabra española «lugar» y el término bíblico hebreo «Maqom», del cual es la traducción exacta y que constituye uno de los Nombres divinos en el texto sagrado. Su proyecto para Carboneras era convertirla en un punto de anclaje espiritual frente a Jerusalén, al otro lado del Mediterráneo, donde la prosperidad económica debía acompañar de forma natural a la elevación del pensamiento.
4. La partida de 1993: De la altura de las señales a las «pecadillas» locales
¡Ciertamente no fueron las pequeñas mezquindades de la vida cotidiana local, los rumores del pueblo o los vaivenes de algún «alguien cercano» los que determinaron su vida! Los criterios de pensamiento de Dominique Aubier eran de una dimensión completamente distinta.
Esa partida en 1993 se decidió exclusivamente a raíz de una serie de lecturas de señales extremadamente explícitas y de un análisis iniciático de la situación. Yo mismo la acompañé en ese cruce de los Pirineos. Esta iniciativa respondía a un criterio conocido por todos los exégetas bíblicos: el versículo 20 de la profecía de Abdías (Obadías). En ese texto, España (Sefarad) y Francia (Tzarfat) se asocian en una misma dinámica de liberación espiritual. Este versículo marca la solidaridad indisoluble entre nuestras dos naciones bajo la égida de la Verdad, siendo «Don Quijote» el significado preciso de «Verdad» en arameo que también era la lengua que hablaba Jesús.
En conclusión
Se puede analizar la obra de Dominique Aubier a través del prisma de las anécdotas o de los cotilleos de vecindario; también se puede intentar comprender el pensamiento de una mujer de excepción que consagró su vida a lo sagrado, a la alta literatura y a la codificación secreta de la obra cumbre de Cervantes.
Para quienes deseen descubrir la realidad de su pensamiento en lugar de sus deformaciones, los libros, los documentos y los archivos permanecen disponibles y accesibles a todos.
Prof. Dominique BLUMENSTIHL-ROTH
Director del Fondo editorial, cinematográfico y de la memoria de Dominique Aubier
www.dominique-aubier.com
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