vendredi 18 septembre 2026

Carboneras, el Quijote y Dominique Aubier: una precisión memorística,

Carboneras, el Quijote y Dominique Aubier: una precisión memorística

Prof. Dominique BLUMENSTIHL-ROTH
Director del Fondo editorial, cinematográfico y de la memoria de Dominique Aubier

Dominique Aubier©

Nos enteramos con un punto de diversión —y una cierta perplejidad— de que recientemente se celebró en Carboneras una conferencia para seguir «la huella de Dominique Aubier». Es sin duda gratificante constatar que la memoria de esta mujer de excepción sigue despertando interés. Sin embargo, al leer la reseña publicada, no podemos sino señalar hasta qué punto la verdad histórica y la profundidad de una obra pueden verse eclipsadas por los atajos, los errores de hecho y los marcos de lectura ordinarios.

Durante 28 años acompañé a Dominique Aubier. En mi condición de sobrino, escritor, editor y garante de su fondo memorial, me corresponde restablecer algunos hechos elementales frente a estas visiones periféricas.

1. ¿Un «seudónimo»? No: un nombre de guerra y de libertad
La conferenciante consideró oportuno afirmar que «la escritora adoptó el seudónimo de Dominique Aubier».
Restablezcamos la realidad: «Dominique Aubier» nunca fue un seudónimo literario ni un capricho de autora. Era su nombre de Resistente durante la Segunda Guerra Mundial, vinculado a su grado de teniente otorgado oficialmente por las autoridades de la Resistencia en Grenoble. Fue allí donde lo recibió, y fue allí donde conoció a su futuro marido, también resistente y por aquel entonces estudiante de medicina. Como tantos antiguos combatientes que arriesgaron su vida, eligió conservar ese nombre de guerra durante toda su vida. Reducir un compromiso histórico y militar a un simple «seudónimo» demuestra una cierta ligereza.




2. El mito de la editora «rechazada por las editoriales»
Otra falsedad divulgada: «Ante la negativa de su editor a publicar sus análisis cabalísticos sobre El Quijote, Aubier fundó su propia editorial…»
La explicación resulta seductora para novelar una trayectoria, pero es falsa. Su libro fundador, Don Quichotte, prophète d’Israël (traducido en España con el título Don Quijote, Profeta y cabalista), jamás fue rechazado. Fue publicado en Francia ya en 1966 por la prestigiosa editorial Robert Laffont, aclamado por la crítica y calificado de «libro admirable» por el Premio Nobel Elie Wiesel. Fue reeditado por Ivréa-Gallimard en 2013 en una magnífica edición impresa a la antigua usanza, posteriormente por las ediciones M.L.L., y publicado en Barcelona por Ediciones Obelisco en 1981.
Del mismo modo, su obra magistral La Face cachée du Cerveau (La cara oculta del cerebro) fue publicada por Séveyrat en 1989, reeditada por Dervy (Albin Michel) en 1992, traducida al inglés y al alemán, y publicada por Viamala Verlag en Suiza.
Por lo tanto, Dominique Aubier no fundó su propia casa editorial a raíz del rechazo de un editor contrariado. Lo hizo para ganar libertad de acción y no depender jamás de comités de lectura con variables ideológicas ni de líneas doctrinales. La Historia le dio brillantemente la razón: cuando observamos hoy el dominio de las multinacionales sobre la edición para encorsetar el pensamiento, su decisión se revela de una lucidez profética.
Por lo demás, Dominique Aubier funcionaba en absoluta conformidad con lo que el etnólogo Carlos Castaneda (a través de Don Juan Matus) denominaba la «lectura de las señales». Tomaba sus decisiones leyendo las indicaciones de lo Invisible: un sistema de pensamiento directamente heredado de la tradición bíblica. Siguiendo estas señales es como fundó su propia estructura editorial.

3. ¿Acaso se hace de Carboneras «un lugar» por casualidad?
La conferencia evoca la ambición de Dominique Aubier de «hacer de Carboneras un lugar».
¿Acaso se sabe de qué se habla? No se trata de una simple fórmula pintoresca. Es una alusión directa al primer verso del Quijote («En un lugar de la Mancha…»). Dominique Aubier establecía una analogía rigurosa entre la palabra española «lugar» y el término bíblico hebreo «Maqom», del cual es la traducción exacta y que constituye uno de los Nombres divinos en el texto sagrado. Su proyecto para Carboneras era convertirla en un punto de anclaje espiritual frente a Jerusalén, al otro lado del Mediterráneo, donde la prosperidad económica debía acompañar de forma natural a la elevación del pensamiento.

4. La partida de 1993: De la altura de las señales a las «pecadillas» locales
Por último, leer que Dominique Aubier habría abandonado España «tras sentirse traicionada por alguien cercano» mueve francamente a risa.
¡Ciertamente no fueron las pequeñas mezquindades de la vida cotidiana local, los rumores del pueblo o los vaivenes de algún «alguien cercano» los que determinaron su vida! Los criterios de pensamiento de Dominique Aubier eran de una dimensión completamente distinta.
Esa partida en 1993 se decidió exclusivamente a raíz de una serie de lecturas de señales extremadamente explícitas y de un análisis iniciático de la situación. Yo mismo la acompañé en ese cruce de los Pirineos. Esta iniciativa respondía a un criterio conocido por todos los exégetas bíblicos: el versículo 20 de la profecía de Abdías (Obadías). En ese texto, España (Sefarad) y Francia (Tzarfat) se asocian en una misma dinámica de liberación espiritual. Este versículo marca la solidaridad indisoluble entre nuestras dos naciones bajo la égida de la Verdad, siendo «Don Quijote» el significado preciso de «Verdad» en arameo que también era la lengua que hablaba Jesús.

 
En conclusión
Se puede analizar la obra de Dominique Aubier a través del prisma de las anécdotas o de los cotilleos de vecindario; también se puede intentar comprender el pensamiento de una mujer de excepción que consagró su vida a lo sagrado, a la alta literatura y a la codificación secreta de la obra cumbre de Cervantes.

Para quienes deseen descubrir la realidad de su pensamiento en lugar de sus deformaciones, los libros, los documentos y los archivos permanecen disponibles y accesibles a todos.

Prof. Dominique BLUMENSTIHL-ROTH
Director del Fondo editorial, cinematográfico y de la memoria de Dominique Aubier
www.dominique-aubier.com

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